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Blog · Salud y bienestar

Por qué el IMC a veces clasifica a personas musculosas como sobrepeso

Un jugador de rugby o alguien con un nivel avanzado de musculación puede obtener, al calcular su IMC, un resultado clasificado como «sobrepeso» o incluso «obesidad». No es un fallo del cálculo: es una limitación conocida y documentada del propio índice.

Antes de leer: este artículo explica una limitación estadística conocida del IMC, con fines informativos. El IMC sigue siendo un indicador útil como primera aproximación, pero no sustituye la opinión de un profesional de la salud para una evaluación individual precisa de la corpulencia o del estado de salud.

Una herramienta pensada para poblaciones, no para un individuo

El índice de masa corporal fue formalizado en el siglo XIX por el estadístico belga Adolphe Quetelet, en el marco de estudios destinados a describir la corpulencia media de grandes grupos de población, no a evaluar a una persona en particular. El cálculo, peso en kilogramos dividido entre el cuadrado de la altura en metros, tiene precisamente la ventaja de ser simple, rápido y barato de recopilar a gran escala. Esa sencillez lo convirtió, con el tiempo, en una herramienta de cribado ampliamente adoptada en medicina y salud pública, especialmente por la OMS. Pero un atajo estadístico útil sobre miles de personas no se convierte, por simple generalización, en un diagnóstico fiable para cada individuo tomado de forma aislada.

La confusión entre masa grasa y masa muscular

La limitación más citada tiene que ver con el propio cálculo: el IMC solo mide el peso total en relación con la altura, sin distinguir en absoluto qué compone ese peso. Ahora bien, a igual volumen, el tejido muscular es notablemente más denso y más pesado que el tejido graso. Dos personas de la misma altura y el mismo IMC pueden tener así composiciones corporales radicalmente distintas: una con un porcentaje de grasa elevado, la otra con una masa muscular desarrollada y muy poca grasa.

Este mecanismo explica que un culturista, un jugador de rugby o cualquier deportista que practique musculación de forma intensa pueda presentar un IMC clasificado como «sobrepeso» (25 a 29,9) o incluso «obesidad» (30 o más) según la tabla de la OMS, mientras su porcentaje real de grasa corporal es bajo. El peso adicional respecto a la media no proviene de grasa, sino de músculo, y el IMC no tiene forma de hacer esa distinción a partir de los dos únicos datos que utiliza.

Otras situaciones en las que el IMC dice menos de lo que parece

Las personas muy musculosas no son el único caso en el que la interpretación habitual del IMC merece matizarse. En las personas mayores, por ejemplo, la pérdida progresiva de masa muscular ligada a la edad puede hacer que el IMC engañe en sentido contrario: un IMC considerado «normal» puede coexistir con una masa muscular ya débil. Las mujeres embarazadas y los niños son también poblaciones a las que el IMC de adulto clásico no se aplica tal cual, por razones propias de cada situación que quedan fuera del alcance de este artículo, centrado en el IMC del adulto.

Existen indicadores complementarios

Conscientes de estas limitaciones, los profesionales de la salud a veces se apoyan en otras referencias además del IMC: el perímetro de cintura, el índice cintura-cadera, o mediciones más directas de la composición corporal que permiten estimar el porcentaje de masa grasa. Estos indicadores no se detallan aquí: su cálculo e interpretación requieren un contexto y, a menudo, un equipo o un seguimiento específicos. Su sola existencia basta para recordar algo importante: el IMC nunca tuvo como vocación ser la única herramienta de evaluación de la corpulencia.

Lo esencial

  • El IMC se diseñó como una herramienta estadística para estudiar poblaciones, no como un diagnóstico individual.
  • No distingue masa grasa y masa muscular, aunque el músculo es más denso que la grasa.
  • Una persona muy musculosa puede obtener así un IMC clasificado como «sobrepeso» u «obesidad» sin exceso de masa grasa.
  • Existen otros indicadores complementarios (perímetro de cintura, composición corporal), usados por los profesionales de la salud.

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