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Blog · Vida cotidiana

Madrid-Barcelona en coche, tren o avión: ¿qué diferencia de CO2 hay?

Mismo trayecto, misma distancia recorrida, pero unas emisiones de CO2 que pueden variar del simple al doble, incluso multiplicarse por ocho, según el medio de transporte elegido. Y el número de personas en el coche cambia por completo el resultado.

Un mismo trayecto, tres formas muy distintas de emitir CO2

Tomemos un trayecto Madrid–Barcelona, unos 620 km. Ya sea en coche, en tren o en avión, la distancia recorrida es prácticamente idéntica. Lo que cambia radicalmente, en cambio, es la cantidad de CO2 emitida para recorrer esos 620 km. Y la diferencia entre los medios de transporte suele ser mucho mayor de lo que se imagina a primera vista.

Antes de seguir, una precisión importante: las cifras utilizadas a continuación son órdenes de magnitud orientativos, inspirados en ratios habitualmente citados por organismos de referencia en materia de huella de carbono, para trayectos medios. No son datos oficiales vinculantes: las emisiones reales varían según el vehículo, el grado de ocupación, el tipo de tren, la compañía aérea o la fuente de electricidad. El objetivo aquí es mostrar un orden de magnitud comparativo, no una cifra exacta aplicable a tu trayecto.

El cálculo, medio de transporte por medio de transporte

Para comparar de forma justa, razonamos en CO2 por pasajero sobre los 620 km del trayecto.

Coche de combustión, un solo ocupante

Con una emisión media orientativa de unos 193 g CO2e/km para un coche de combustión:

620 km × 193 g CO2e/km = 119 660 g ≈ 119,7 kg CO2e

Es decir, unos 119,7 kg de CO2e para el único ocupante del vehículo.

Coche de combustión, con 4 ocupantes

El vehículo emite siempre la misma cantidad total de CO2, pero esta vez se reparte entre 4 personas:

119,7 kg CO2e ÷ 4 pasajeros ≈ 29,9 kg CO2e / pasajero

Es decir, unos 29,9 kg de CO2e por persona, cuatro veces menos que en solitario.

Coche eléctrico

Con una emisión media orientativa de unos 103 g CO2e/km (mix eléctrico medio, fabricación de la batería incluida) para un único ocupante:

620 km × 103 g CO2e/km = 63 860 g ≈ 63,9 kg CO2e

Es decir, unos 63,9 kg de CO2e en solitario, ya casi la mitad que el coche de combustión.

Tren (alta velocidad)

Con una emisión media orientativa de unos 25 g CO2e/km/pasajero (el tren de alta velocidad eléctrico tiene una intensidad de carbono especialmente baja):

620 km × 25 g CO2e/km = 15 500 g ≈ 15,5 kg CO2e

Es decir, unos 15,5 kg de CO2e por pasajero.

Avión

Con una emisión media orientativa de unos 200 g CO2e/km/pasajero para un vuelo de medio radio (estelas de condensación no incluidas):

620 km × 200 g CO2e/km = 124 000 g ≈ 124 kg CO2e

Es decir, unos 124 kg de CO2e por pasajero.

Lo que muestran estas cifras, puestas una junto a otra

Sobre este mismo Madrid-Barcelona de 620 km, obtenemos por tanto, por pasajero:

  • Tren: ≈ 15,5 kg CO2e
  • Coche eléctrico (solo): ≈ 63,9 kg CO2e
  • Coche de combustión a 4: ≈ 29,9 kg CO2e
  • Coche de combustión solo: ≈ 119,7 kg CO2e
  • Avión: ≈ 124 kg CO2e

Dos observaciones se destacan, y resultan contraintuitivas para mucha gente.

Primero, la diferencia entre el tren y el avión es considerable: 124 ÷ 15,5 = 8. En este trayecto, el tren emite unas 8 veces menos CO2 que el avión por pasajero. No es una ligera ventaja, es un orden de magnitud completo de diferencia.

Además, el coche no tiene un impacto fijo: todo depende del número de personas a bordo. Una persona sola al volante de un coche de combustión, en este trayecto, emite casi tanto como si hubiera cogido el avión (119,7 kg frente a 124 kg, una diferencia de menos del 4 %). En cambio, con 4 personas en el mismo coche, la huella por persona se vuelve mucho más baja que la del avión (29,9 kg frente a 124 kg), aunque se mantiene claramente por encima del tren (29,9 kg frente a 15,5 kg, casi el doble).

Por qué el grado de ocupación lo cambia todo

Este vuelco se explica de forma sencilla: las emisiones de un coche dependen esencialmente del trayecto realizado por el vehículo, no del número de personas que transporta. Circular con 1 o con 4 personas apenas cambia el consumo de combustible del vehículo. El CO2 total emitido se mantiene, por tanto, prácticamente igual, pero se reparte entre más o menos pasajeros. Por eso un coche bien lleno se convierte en un medio de transporte mucho más sobrio por persona, mientras que un coche con un solo ocupante se acerca a la huella de un vuelo.

El tren y el avión, por su parte, ya tienen sus emisiones calculadas por pasajero de media según su grado de ocupación habitual: por eso se comparan directamente con un coche ocupado por una sola persona o compartido entre varias.

Lo que estas cifras no dicen

Estos órdenes de magnitud no sustituyen a una medición precisa. Varían mucho según:

  • El modelo del vehículo (combustión, híbrido, eléctrico, tamaño, antigüedad), que hace variar mucho los gramos de CO2 por kilómetro de un coche.
  • El tipo de tren utilizado (AVE muy ampliamente electrificado en España, tren más convencional, o tren en un país con una electricidad más intensiva en carbono).
  • El grado de ocupación real del avión o del tren, que influye directamente en las emisiones medias por pasajero que comunican las compañías.
  • La distancia efectiva recorrida, que no siempre coincide con la distancia en línea recta (un trayecto en coche o en tren rara vez sigue una línea recta).

Estas cifras deben leerse, por tanto, como referencias comparativas, útiles para tomar perspectiva sobre una elección de transporte, y no como un resultado científico preciso aplicable tal cual a cualquier trayecto.

Para recordar

  • En un Madrid-Barcelona (620 km), el tren emite unas 8 veces menos CO2 por pasajero que el avión (≈ 15,5 kg frente a ≈ 124 kg, órdenes de magnitud orientativos).
  • Un coche de combustión con un solo ocupante puede emitir casi tanto como el avión en este mismo trayecto (≈ 119,7 kg).
  • El mismo coche con 4 ocupantes se vuelve mucho más sobrio por persona (≈ 29,9 kg), pero sigue por encima del tren.
  • Un coche eléctrico reduce a la mitad, aproximadamente, la huella de un coche de combustión, sin llegar a la del tren.
  • El factor decisivo para un coche no es solo el vehículo, es el número de personas a bordo.
  • Estas cifras son órdenes de magnitud orientativos, no datos oficiales vinculantes: dependen mucho del vehículo, del grado de ocupación y de la distancia real.

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